Edulcorante, una historia apasionante.

Seguramente no sabías que el inventor de los sobres de azúcar fue el señor Benjamin Eisenstadt.

Al terminar sus estudios universitarios, este judío neoyorkino emprendió un negocio de fabricación de bolsas de té. El negocio no le salió bien, y al final se vio en la necesidad de reconvertir su local en una cafetería en el barrio de Brooklyn.

Para poder amortizar el coste que le supuso la fabricación de su máquina de embolsado de té, al señor Eisenstadt se le ocurrió, allá por 1940, la idea de dividir en porciones individuales el azúcar de mesa. Contactó con los principales productores de azúcar para explicarles su idea de negocio, pero no supo captar su interés. Como no había obtenido una patente antes de hacer compras alrededor de su idea, los productores de azúcar fueron libres meses después para usarla sin pagar derechos de autor y, para su desgracia de nuevo, así lo hicieron.

Hasta el año 1957 la sacarina se comercializaba en forma de gotas líquidas o en minúsculas tabletas, pero entonces el señor Eisenstadt ingenió una fórmula para obtener el edulcorante de sacarina en forma de polvo. Mezcló la sacarina con dextrosa a granel hasta obtener una porción del tamaño de una cucharilla y le agregó agentes anti-aglutinantes.

Junto a su hijo Ben se le ocurrió la idea de crear un paquete monodosis sustitutivo del azúcar, pero sin calorías, y fue entonces cuando patentó la marca "Sweet N´Low", nombre elegido en recuerdo de su canción favorita. Para diferenciarse y destacar sobre el azúcar en los restaurantes y cafeterías optó por fabricar sus sobres de sacarina con un llamativo color rosa.

Durante sus primeros años en el mercado, Sweet'N Low sólo estuvo disponible en restaurantes y cafeterías, pero en 1963 hizo su debut en tiendas de comestibles, para que la gente pudiera recoger una caja de su edulcorante favorito de cero calorías y disfrutar de su dulzura en casa. Su empresa también fue pionera posteriormente en el envasado de la salsa de soja y de otros condimentos en porción individual.

Benjamin Eisenstadt y su esposa dedicaron en vida una parte importante de su riqueza a la filantropía médica y a los 89 años, el innovador empresario de Brooklyn, falleció.

Hoy en día es tan común encontrar sobres de azúcar o sobres de sacarina en restauración que seguramente no te habías ni planteado de dónde venía tan útil invento. En Jurado tienes tres formas de endulzar tu café: con edulcorante, con azúcar blanco o con azúcar moreno, tú eliges.  

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