Cápsulas de café. Un poco de historia.

La invención de las cápsulas de café ha sido una auténtica revolución para los amantes de las infusiones y ha contribuido además a potenciar la popularidad de unas de las bebidas más antiguas que existen. Hay muchas formas de preparar un buen café pero el expreso es hoy en día la bebida favorita de los grandes cafeteros.

El expreso nació en Italia a principios del siglo XX, pero fue en 1961 cuando se inventó la primera máquina de bomba eléctrica, en la que el agua pasaba a través del café. Esa cafetera fue la antecesora de las actuales cafeteras exprés. Sin embargo, no fue hasta mediados de los años 70 cuando el café expreso causó mayor furor. Las mejoras de calidad de las cafeteras de esa época facilitaron que cualquiera pudiera preparase el mejor expreso italiano en casa o en la oficina y su consumo se democratizó. La tecnología ha evolucionado mucho desde entonces y ahora mismo, por su diseño y comodidad, las cafeteras con cápsulas compatibles son el utensilio perfecto para su preparación.

El expreso se prepara inyectando agua muy caliente a presión sobre el café finamente molido de la cápsula, durante unos 20 o 25 segundos. El resultado es una dosis de café concentrado coronado por una cremosa y delicada espuma de color ocre y marrón chocolate. En este proceso la máquina perfora inicialmente la parte superior de la cápsula e inyecta agua a presión, de modo que los granos de café se hinchan hasta alcanzar un tamaño muy superior a su volumen. La presión que se genera en el interior de la cápsula acaba deformando la membrana de la base de la cápsula e incrustándola en las púas del fondo de la cafetera. El líquido llega a la taza a través de un filtro y de este modo se conservan todos los aromas.

El truco para obtener un buen expreso es introducir el máximo de aire en el agua antes de que entre en contacto con el café. De este modo los aromas y los aceites esenciales del café se oxidan y se pueden extraer más rápidamente. De esta mezcla de aire, agua y aceites es de donde se obtiene el expreso, un café mucho más aromático y gustoso que el resto.

Las cápsulas de café más antiguas pesaban en torno a los 3 gramos pero, sin embargo, el filtro, que se fabricaba principalmente con aluminio, pesaba por sí sólo ya unos 2 gramos. En su fabricación se desperdiciaban toneladas de este material, lo que suponía un gasto de energía insostenible. Gracias a los nuevos avances tecnológicos el método de extracción de las nuevas cápsulas de café compatibles elimina la necesidad de incorporar un filtro, suponiendo así un importante ahorro de recursos.

La demanda de cápsulas compatibles en cafeterías, bares y restaurantes, así como en otros establecimientos en los que el consumo de café es muy habitual no deja de crecer. Si en el pasado un buen expreso era un sabor preciado y selecto, hoy en día, los amantes del café, pueden disfrutar fácilmente y a voluntad su aroma amargo y su sabor intenso en cualquier parte del planeta. No dejes de probar los diferentes sabores de nuestras cápsulas de Café Jurado.

Marcas

Cursos para baristas

Marcas